
El viernes 5 de octubre, mientras conversábamos en la municipalidad de Purranque con el maestro Osvaldo Urrutia, quien nos ayudará a iniciar el proceso de formación musical de niños y niñas en Purranque, me enteré de la muerte de Fernado Rosas. Lo supe tarde, considerando que falleció ese día a las 07:30 AM.
Cuando vivía en Santiago, más alguna vez me crucé con el maestro Fernando Rosas en aquel edificio de Providencia donde pasé dos años de mi vida mientras estudiaba el magister en comunicación en la chile. Sabía muy bien quien era y siempre que lo veía lo saludaba respetuosamente, pero nunca me atrevía a cruzar palabra con él. ¿quien era yo para hablarle a Fernando Rosas? ni siquiera era músico y apenas sabía distinguir entre una obra de Beethoven, Mozart y Strauss ¿de qué podía hablar yo con él?. Me limitaba a saludarlo y admirar su gran porte y su sencillez.
Se notaba un señor muy amable y una prueba de ello es que dejaba en todos los casilleros de quienes habitábamos ese edificio, invitaciones para los conciertos que organizaba la Fundación Beethoven en el Teatro Oriente. Sólo fui a uno y ni siquiera recuerdo bien de que se trataba, talvez porque en esos tiempos me consumían otras prisas y afanes.
Hoy, me encuentro trabajando de periodista en una pequeña municipalidad en el sur de Chile, y voluntariamente me fui convirtiendo en el encargado de crear proyectos de cultura del municipio. Este viernes dimos un paso muy importante para comenzar a formar la Orquesta Juvenil de Purranque y me siento orgulloso de ser el responsable de haber redactado ese proyecto, teniendo la suficiente humildad como para consultar a quienes saben y no dejarme llevar por la autosuficiencia. Se que siempre cometo errores y talvez los siga cometiendo, pero si pregunto sobre aquello que no sé, esos errores serán cada día menos.
Por eso, mientras conversábamos con el maestro Urrutia no pude menos que emocionarme al escuchar parte de la historia de este gran movimiento que conforman las Orquestas Juveniles en Chile. Y no puedo menos que agradecer el ser parte de todos aquellos que tenemos como tarea continuar y consolidar la tarea de don Fernando Rosas, el padre de las orquestas juveniles de Chile.
"Hasta luego" me dijo él y su señora, una vez al bajar del ascensor que compartimos algunos segundos en aquel edificio de la comuna de Providencia...
Hoy quiero decirle "Hasta siempre maestro, no deje de dirigirnos con su batuta desde el infinito, para que demos a los niños un instrumento para tocar el corazón de las estrellas y conmover a Dios"
4 comentarios:
Sin duda el maestro hizo lo suyo ahora podemos ver sus frutos y lo que das a conocer es un lujo para nuestros jovenes que desarrollan hermosas habilidades en torno a la música,slds.
Que bueno que pudiste conocer a un espiritu grande pero de sencillo proceder.Tu trabajo es una hermosa prolongacion del maestro.
Que hemocionante relato de un futuro Maestro, que como otros,siguen en la memoria de muchos al sur de Chile,Purranque.
Profesor/Tito Yanez.
Gracias Oscar.
Francisco Uribe R.
RICARDO CASA TEJEDA Thanks.
(Oscar)Sorry
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