Claro, como no, rejustemos el 14,5% a los trabajadores del sector público (que apatronado eso de decirles "empleados fiscales"), el estado debe dar el ejemplo del buen trato a los trabajadores, de todos sus trabajadores, de planta, contrata y honorarios.
Y aprovechando el impulso que le reajusten el sueldo a las trabajadoras domésticas, a los temporeros y temporeras, a los trabajadores agrícolas. Que les paguen su sueldo puntualmente y no cada tres meses como todavía pasa en algunos campos de Chile, que les paguen las imposiciones a los trabajadores y al que no lo hagan lo metan a la cárcel, como se encarcela a los padres que no pagan la pensión alimenticia.
Y para seguir en la onda, mejoremos de verdad la educación tomando medidas creativas y concretas, con valentía y sin temor a tocar los intereses de quienes lucran con la educación o de quienes dicen defender intereses gremiales pero, la verdad sea dicha, defienden sus cuotas de poder sindical diciendole a los profesores lo que quieren escuchar.
¿Cuando será el día que algún profesor haga una autocrítica y reconozca que es necesario mejorar la forma en que se enseña?
¿Cuando reconocerán los apoderados que hace rato han renunciado a educar a sus hijos y consideran a las escuelas y liceos simples guarderías de sus hijos, como si se tratara de bicicletas que se guardan a la entrada del metro, mientras vamos al trabajo?
Y si todavía nos alcanza el impulso, aprovechemos de aprender a decir que no, a respetarnos a nosotr@s mism@as, darnos tiempo para pasar el tiempo. Dejar de creer que el trabajo es el centro de nuestras vidas, que el rol social es algo que nos dará felicidad, que el consumo es algo que nos dará felicidad.
Paremos y pensemos, paremos y creamos que en pedir no hay engaño. Sinceramente se me ocurre que nadie está sólo cuando sueña.
Y aprovechando el impulso que le reajusten el sueldo a las trabajadoras domésticas, a los temporeros y temporeras, a los trabajadores agrícolas. Que les paguen su sueldo puntualmente y no cada tres meses como todavía pasa en algunos campos de Chile, que les paguen las imposiciones a los trabajadores y al que no lo hagan lo metan a la cárcel, como se encarcela a los padres que no pagan la pensión alimenticia.
Y para seguir en la onda, mejoremos de verdad la educación tomando medidas creativas y concretas, con valentía y sin temor a tocar los intereses de quienes lucran con la educación o de quienes dicen defender intereses gremiales pero, la verdad sea dicha, defienden sus cuotas de poder sindical diciendole a los profesores lo que quieren escuchar.
¿Cuando será el día que algún profesor haga una autocrítica y reconozca que es necesario mejorar la forma en que se enseña?
¿Cuando reconocerán los apoderados que hace rato han renunciado a educar a sus hijos y consideran a las escuelas y liceos simples guarderías de sus hijos, como si se tratara de bicicletas que se guardan a la entrada del metro, mientras vamos al trabajo?
Y si todavía nos alcanza el impulso, aprovechemos de aprender a decir que no, a respetarnos a nosotr@s mism@as, darnos tiempo para pasar el tiempo. Dejar de creer que el trabajo es el centro de nuestras vidas, que el rol social es algo que nos dará felicidad, que el consumo es algo que nos dará felicidad.
Paremos y pensemos, paremos y creamos que en pedir no hay engaño. Sinceramente se me ocurre que nadie está sólo cuando sueña.

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