Tiene que estar pensando en donde estará la Rue Morgue
o la calle de las putas que mentaban los juglares
cuando escribio desde Paris el vagamundo
echando nostalgia al hombro humo desde la pipa de los corales
¿quien no ha querido estar en Lirquen mirando el Sena al clarear?
pensará cuando escupa una brizna de tabaco
por sobre el puente que vio a los jacobinos marchar.
Y aunque a otros hable de los sabores de la belle cuisine
de sobra sabemos que es el ajenjo de Baudelaire
apenas llegando a Lyon el que libaron sus bigotes de bandido
junto al humo empalagoso del bendito Marrakesh,
mano a mano con el hijo de la golondrina.
Ha de estar meando los adoquines del mayo 68
tras la juerga y el fandango con la cofradía de los desterrados
mi amigo el vagamundo, con el facon en ristre
por si le presentan en cama de arándanos o especias de la provincia
suculentas supremas para trinchar, que del barbecue no se vive.
Vamos a brindar por los zapatos que dejamos bajo la cama
por los honores que defendemos sobre las sábanas
machos acariciadores, violentos, ácidos, trovadores
para Paris ponemos prisa y por si acaso risa
en Purranque he celebrado tu osadía de Odiseo
vertiendo miel de palma chilena sobre zumo de naranjas
marcado con aguardiente de uvas mistralianas.
A vuestra salud brindo desde esta insula, tu amigo sancho
por las muchachas de faldas cortas y consonantes largas
por no mentar pezones bravos y muslos atlánticos
que para sobrevivir en Paris hay que saber decir
tengo hambre de pan y de otras cosas que los caballeros
no han jamas de decir.
Un Vagamundo en París
Escrito por
Ricardo Casas Tejeda
12-05-2009
Etiquetas: poesía

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