viernes, 20 de noviembre de 2009

Los cantos de sirena

Los cantos de sirena casi pierden a Ulises, debio taponear los oídos de su tripulación con cera de abejas, pero resguardó para sí un lugar en el mástil mayor y amarrado por sus amigos en tal posición fue el único de la nave que pudo oir la embriagadora canción de las sirenas.

Permaneció atado, solitario en medio de la tormenta, oyó los cantos pero se obligó a sí mismo a la inmovilidad, para no perder el rumbo de la nave.

Así pasa con los cantos de sirena, queremos oirlos, sabemos que pueden desviarnos de nuestra ruta, pero queremos saber, siempre queremos saber, conocer más. Renunciamos a cuotas de libertad, para conservar otras libertades.

Muchas veces elegí oir los cantos de sirena, y he permanecido muchas veces atado al mástil mayor, conservando el rumbo de mi nave, vagando al parecer de algunos. Más yo sé hacia donde navego, siempre de vuelta a casa.

Que no se le pase por un segundo a la policía del pensamiento la idea de cuestionarme. Ulises hizo su pega, libró su guerra y volvió a casa. Más respeto por favor, más respeto con los hombres libres.

2 comentarios:

omar dijo...

De los hombres libres, eres uno de los que más respeto. Amigo

Frank H. dijo...

la búsqueda de la verdad. saber quitar las ramas para llegar al tronco.
siempre habrá un paso más allá.
aunque todo el mundo se canse.

saludos

Frank
http://lineasymanchas.blogspot.com/