Permaneció atado, solitario en medio de la tormenta, oyó los cantos pero se obligó a sí mismo a la inmovilidad, para no perder el rumbo de la nave.
Así pasa con los cantos de sirena, queremos oirlos, sabemos que pueden desviarnos de nuestra ruta, pero queremos saber, siempre queremos saber, conocer más. Renunciamos a cuotas de libertad, para conservar otras libertades.
Muchas veces elegí oir los cantos de sirena, y he permanecido muchas veces atado al mástil mayor, conservando el rumbo de mi nave, vagando al parecer de algunos. Más yo sé hacia donde navego, siempre de vuelta a casa.
Que no se le pase por un segundo a la policía del pensamiento la idea de cuestionarme. Ulises hizo su pega, libró su guerra y volvió a casa. Más respeto por favor, más respeto con los hombres libres.
2 comentarios:
De los hombres libres, eres uno de los que más respeto. Amigo
la búsqueda de la verdad. saber quitar las ramas para llegar al tronco.
siempre habrá un paso más allá.
aunque todo el mundo se canse.
saludos
Frank
http://lineasymanchas.blogspot.com/
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