lunes 8 de febrero de 2010

MODERNIZACIÓN DEL ESTADO, DESPIDOS Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN.

El cambio de gobierno en Chile ha puesto una vez más sobre la mesa un problema que hace muchos años arrastra el Estado Chileno: la irregular situación de los empleados del Estado que en la práctica están divididos en trabajadores de 1ª, 2ª y 3ª clase (de planta, a contrata u honorarios)

Hoy nuestro Colegio de Periodistas busca alertar a la opinión pública sobre la persecución que sufren muchos de nuestros(as) colegas que se desempeñan como periodistas en gabinetes de comunicación de ministerios, subsecretarías, Intendencias, Gobernaciones y múltiples reparticiones públicas nacionales, regionales y provinciales.

Mi opinión personal es que no se trata de un problema exclusivo de los periodistas, es un problema de los trabajadores del sector público y privado, es un problema de miles de técnicos y profesionales universitarios que trabajan bajo la modalidad de contrata u honorarios.

Los periodistas fuimos preparados en la universidad para desarrollar tareas de promoción y difusión; por lo tanto, si trabajan para el Estado su labor es comunicar las políticas y acciones públicas que van en beneficio de millones de chilenos y chilenas. Miles de ingenieros, abogados, médicos, científicos, profesores y una extensa cantidad de profesionales y técnicos desarrollan labores especializadas para el estado, los periodistas son parte de esos miles de profesionales y técnicos.

Comunicar de manera eficiente, a través de métodos y técnicas modernas, utilizando adecuadamente los recursos públicos disponibles para llegar a públicos masivos o segmentados, es una labor que requiere preparación profesional, la profesionalización que da una carrera universitaria, donde la teoría de la comunicación, la semiótica, la historia, la filosofía, la ética y el aprendizaje de lenguajes multimediales son fundamentales. La comunicación no se improvisa, pero eso no lo entienden todos...

Es obvio que los periodistas tenemos opinión, no somos ángeles asexuados que volamos por sobre la humanidad, no estamos por sobre el bien y el mal, por lo tanto es lógico que se conozca su opinión política. Nadie debería esconder su forma de pensar, por lo tanto el tema no es ese.

No quiero referirme a persecuciones políticas porque a mi parecer el tema es otro: el problema de fondo es que el Estado chileno mantiene a muchos profesionales y técnicos en una precariedad laboral inaudita: si no son de planta no tienen acceso a continuar perfeccionándose a través de programas de becas, por lo mismo sus estudios no son reconocidos por escalafón alguno si son empleados a honorarios. Se les exige horario en muchas ocasiones e incluso trabajar sábados, domingos y festivos, sin derecho a cobrar horas extras; no tienen seguro laboral de cesantía ni seguro contra accidentes del trabajo; no tienen derecho legal a licencias médicas ni a vacaciones; no tienen derecho a pre ni post natal.

El estado debería llamar a concurso para contar con encargados de comunicaciones en todos los niveles: desde los ministerios, hasta los municipios. Que postulen todos los que quieran y que se elijan a los mejores, pero que todos tengan estabilidad laboral, que sean funcionarios de planta. Y la empresa privada también.

Muchos periodistas perderán su trabajo con el cambio de gobierno, pero no necesariamente por razones políticas partidistas (aunque existirán casos). Perderán su trabajo por razones políticas de fondo, porque el Estado chileno no es un estado moderno, porque vulnera los derechos laborales y porque no se estimula adecuadamente la profesionalización de los servicios públicos.

Quiero insistir en este punto y hacer un llamado a los periodistas que hoy pueden estar pensando que los colegas que perderán su trabajo "se lo merecen"; quiero hacer un llamado a los colegas que son "de planta" en los servicios públicos y que pudieron celebrar libremente el triunfo de su opción presidencial; quiero hacer un llamado a los profesionales de todas las disciplinas para tomar conciencia sobre la necesidad de ver más allá de la coyuntura actual.

Nuestros padres y madres se esforzaron por entregarnos la educación que nos llevó a convertirnos en profesionales y la mayoría no tuvimos educación superior gratuita (como es el caso de muchos de los que actualmente dirigen y dirigirán los destinos del país). Estudiamos para tener estabilidad laboral, por eso queríamos convertirnos en profesionales, eso querían nuestros padres y madres para nosotros, eso queremos para nuestros hijos y nuestras hijas. Debemos construir una país moderno, donde el Estado y las empresas privadas puedan contar con los mejores y las mejores, independientemente de sus ideas políticas. Sólo de esa forma podremos construir un mejor futuro para nuestros hijos e hijas. Aspiramos a la meritocracia.

Finalmente quiero decir que la libertad de expresión es un derecho que nos pertenece a todos: pero esa libertad existirá, siempre y cuando existan condiciones básicas: comprensión de lectura, independencia económica y empatía. Si buena parte de los chilenos y chilenas no comprenden lo que leen, nuestra educación no cumplirá con la promesa de movilidad social, y la delincuencia será una alternativa mucho más fácil para sobrevivir, porque en un país de ciegos el tuerto siempre será rey; si dependemos de la cuna, de la política o de cualquier tipo de creencia o pertenencia a grupos, y no de nuestros méritos en el desempeño de nuestro trabajo, siempre será más fácil callar nuestra opinión cuando el que paga nos maltrata; si no somos capaces de ponernos en el lugar de otros trabajadores y trabajadoras que sufren la precariedad de sus empleos, siempre será más fácil limitarnos a nuestros círculos íntimos y evadirnos en la farándula.

Hoy fue elegido por la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas un presidente de una coalición de centro derecha. Es posible que en 20 años más sea elegido un presidente o presidenta de extrema izquierda o extrema derecha. Los presidentes y presidentas pasan, los trabajadores y trabajadoras permanecemos.

¿Podremos permanecer unidos?
¿Podremos ver lo fundamental?
¿Podremos establecer acuerdos más allá de nuestras diferencias?
¿Podremos ser concientes de nuestro poder?

Piénsalo y haz correr este texto si te interesa...


Ricardo Casas Tejeda
Periodista
Magíster en Comunicación Social

1 comentarios:

NEGRO OMAR dijo...

BUENA CRITICA AL SISTEMA, CREO QUE ES VALIDA PERO NO SOLAMENTE EN EL AMBITO PERIODISTICO,SE HACE
NECESARIA UNA REVISION GENERAL AL SISTEMA,QUIEN ESCRIBE, SUFRIO PARTE DE LA REPRESION EN DICTADURA, TAMBIEN EN EL PERIODO DEMOCRATICO SE ME HIZO DIFICIL EL TRABAJAR, HUBO QUE REINVENTARSE, PARECIERA QUE NUEVAMENTE HAY QUE HACER LO MISMO,MIENTRAS NO SE SOLUCIONE JUSTAMENTE LO DE FONDO, EN LOS CARGOS DEBEN ESTAR LOS MEJORES, CON LOS CONCURSOS ABIERTOS,SIN ARREGLINES, ALGUN DIA...