Hace más de 20 años sabemos que vivimos con una gran fractura, que la quebrazón interna ha sostenido a pesar de todo un cuerpo social débil, enfermo. La enfermedad del cuerpo social se manifiesta en síntomas, a veces leves, a veces devastadores.
Los niños miran como se desplaza, cojeando y maltrecho este cuerpo y en ocasiones lo imitan, para burlarse, pero en su imitación acostumbran a sus propios cuerpos a cojear en vez de caminar y correr. Y como la mente es el cuerpo, mentalmente crecen contagiados de los síntomas y de la enfermedad misma.
¿Hay tratamiento para esta enfermedad? Probablemente. Algunos aventuran que la cirugía es lo óptimo: amputando el órgano o el miembro putrefacto podríamos salvar al cuerpo. Otros prefieren la farmacopea: reprogramar con drogas el dolor y el malestar; enmascarar o envenenar a los "virus" o "bacterias" que atacan al cuerpo.
Y como en todo, también hay tratamientos heterodoxos, que contemplan la cirugía, la farmacopea y otros tratamientos aternativos para sanar la enfermedad. Una mezcla de todo, simultáneamente o por etapas.
Pero este cuerpo no sanará atacando los síntomas. Para sanar es necesario conocer la enfermedad.
Si alguien ha visto la serie de televisión Dr. House, se dará cuenta que el doctor no tiene porque ser simpático, sino efectivo. Por eso los diagnósticos deben ser eficientes, no es correcto enamorarme de un diagnóstico sólo porque yo lo he realizado, ni aceptar a ciegas el diagnóstico de cualquiera sólo porque yo me haya equivocado. Las cosas son mucho más complejas y también mucho más simples.
Lo importante es sanar a enfermedad y para eso hay que identificarla, entre varios, generando inteligencia global, trabajando en equipo, privilegiando la autonomía teórica y práctica.
Por lo pronto pienso que nos urge ser metódicos y creativos, sin apego al poder ni a nuestras certezas.
Y tampoco se debe descartar la posibilidad de que el cuerpo no esté enfermo, que su deriva natural sea la descomposición, que su ciclo de vida haya llegado a su fin o que no se trate de un cuerpo, sino de una serie de organismos autónomos coordinados, que en algunos niveles de organización funciona mejor que en otros. En fin, hace falta pensar y compartir pensamiento.
1 comentarios:
de acuerdo.
Chile debe pensar out the box.
diferente.
imaginativo.
lo que fue no sirve.
hay que pensarlo todo de cero.
todo.
hay que reconocerse a sí mismo, como isla danzarina.
vamos, hay que hhacerlo!
Publicar un comentario